Desearlo con fuerza.
Que era todo quitarse el miedo, dejarlo en una esquina en la que no molestase demasiado
Y yo le creí.
Dijo que él lo haría
Que daría todo por conseguirlo
Y yo me lancé
Me acostumbré a su presencia escasa e intermitente
No me sentí a gusto, pero decidí obviarlo
Me dejé llevar
Y entonces él se desdijo
Lo tiró todo por la borda, lo hizo de repente
Pensó que estaba equivocado
Decidió que no era yo, que no sabía si lo había llegado a ser
Y que si lo había sido, ya no lo era.
Y no hubo más palabras, ni más opiniones
No hubo más dichos.
Y entonces todo se acabó.
lunes, 16 de abril de 2012
miércoles, 21 de marzo de 2012
Antes...
Cuando me perdía en tus ojos. Tan profundos, tan intensos.
Cuando me mareaba solo de observarlos.
Que podía llamarte y esperar conversaciones eternas que me dejaban con una sonrisa tonta en los labios, como si nada pudiese romperla. Momentos en los que era yo la que te despertaba a horas intempestivas.
Eras imperfecto y me encantabas, porque yo nunca he buscado la perfección.
Entonces olías a verano
Olías a sal, a mar
Olías a tranquilidad, no como ahora.
Cuando me mareaba solo de observarlos.
Que podía llamarte y esperar conversaciones eternas que me dejaban con una sonrisa tonta en los labios, como si nada pudiese romperla. Momentos en los que era yo la que te despertaba a horas intempestivas.
Eras imperfecto y me encantabas, porque yo nunca he buscado la perfección.
Entonces olías a verano
Olías a sal, a mar
Olías a tranquilidad, no como ahora.
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